VAYA PREGUNTA. Vamos a tratar de esbozar alguna teoría, ya que nos falta mucho para demostrar cosas que la ciencia todavía no esclarece, como muchas otras, aunque se saben que funcionan. Recuerden, que aunque no sepamos cómo funciona, no quiere decir que no sirva. Así nos movemos en la vida todos los días, como por ejemplo con todos nuestros equipos electrónicos, cuya ciencia escapa a nuestro saber, sin embargo, sigo viendo televisión y me sigo comunicando por celular. Uno de los grandes misterio de la ciencia son los recuerdos y la memoria, y siguen siendo misterios, pero díganme sialguno de ustedes no los tiene.
En esta parte vamos a tratar de entender este proceso de acción basados en la experiencia que tenemos con este sistema floral.
Cuando nacemos somos un remanso de sensibilidades, estamos reabiertos e indefensos ante el mundo, nuestra madre ha aparecido ante nuestros ojos después que atravesamos" la gran muralla”. Sus brazos parecen no bastar para protegernos de los distintos estímulos del mundo, y menos de nuestra reacción ante ellos.
La fuerza instintiva se hace notar y desarrolla toda nuestra esencia a su debido tiempo. Las emociones se suscitan inexorablemente como estímulo y respuesta a la vida que tenemos y de acuerdo a nuestra genética. Con cada nuevo estímulo, viene una nueva respuesta y con cada estímulo repetido, viene una respuesta repetida.
Nuestra vida al comienzo es totalmente nueva para nosotros, desconocida, pero al transcurrir la misma se hace cada vez más conocida, desde sus personajes, sus formas, sus historias, los estímulos, y se van forjando lentamente las respuestas ante ellos. Las leyes básicas se reproducen y parecen seguir siempre ciertas normas. Empezamos a responder ante la vida de formas similares a las de siempre. Los impulsos eléctricos en nuestro cerebro, hacen los mismos recorridos una y otra vez. Comienza a haber sectores inundados de estímulos y otros vacios, todo también de acuerdo a como reaccionemos. Pronto en vez de responder, automatizamos dichas respuestas y las transformamos en reacciones, con las que seguimos interactuando con los demás y que permiten a los demás conocernos y conocer a los otros, definirlos y definirnos.
Todo ello se produce porque mantenemos nuestro mundo conocido “armado” alrededor nuestro, para el cual siempre somos los mismos y actuamos casi siempre de la misma forma.
El proceso de estímulo - respuesta; acción – reacción, causa – efecto, son naturales en el ser humano y también en el mundo. Nada existe sin estar sometido a estas “leyes” o procesos. Parece ser la forma en la que el mundo se genera, se manifiesta y evoluciona y transforma. Aún así, en el mundo, esto, parece estar guiado por una inteligencia, y en las personas, dicha inteligencia a veces no sabemos dónde está. Muchas veces esta visión de un destino de un sentido para la vida aparece después de muchos conflictos, o visto desde la óptica ahora propuesta: muchos estímulos acumulados, junto a sus reacciones correspondientes, que se manifiestan de una forma desarmónica, obstaculizando la circulación de la energía y el fluir del universo adentro de uno y en lo que podamos influenciar a los demás.
Traduzcamos un poco esto: ¿Qué puede tener de raro el hecho de comer? Es un acto sencillo que tiene que ver con cuestiones instintivas, de supervivencia. Pero moduladas por la costumbre, puede llegar a ser un arte, y también por qué no, un desastre. Imaginemos una persona que desde niño tuvo una actitud temperamental, demandante, avalada porque siempre la tuvo que poner en evidencia dado que todo el mundo se demoraba para todo, especialmente para prepararle la comida, o servirle, o darle la teta. Como se cansaba al llorar tanto por hambre, la madre lo dejaba, así después de amamantarlo ella también se acostaba a dormir, ya que el niño tanto por el llanto, el hambre acumulada satisfecha de golpe, luego dormía como un tronco. Mientras la madre no acudía, el niño se ponía muy irritable y lloraba y lloraba muy enojado más que desconsolado. Esto se hizo costumbre, pero como la madre se acostumbró a ello, también lo hizo con las demoras, y el niño con la irritabilidad. Fue creciendo y con el tiempo, habiéndose olvidado del porqué, cuando estaba enojado, solo se le pasaba el enojo cuando comía, y he allí una de las razones de su obesidad, dado que lo que comía de forma ansiosa, no era justo lo que mejor le hacía, sino lo que más le llenaba. Con el tiempo consustanciado con su propio modelo, siguió siendo así, y buscó alguien como pareja que supliera a su madre de alguna forma, en especial cocinando muy bien, de forma sustanciosa. Y con el tiempo, como era muy demandante y acosador, generó como respuesta la rebelión de su esposa, el que ella se demore cada vez más al servirle, reproduciendo un modelo que en realidad estaba adentro de él, esperando agazapado para salir. Las madres son incondicionales, pero las esposas no. Como condición de seguir juntos, tras muchas peleas, ella propone un cambio. No más enojos, no mas prepotencia. Entonces deciden ir a un terapeuta, ya que él, tras probar solo, se dio cuenta que estaba preso de su propio modelo autogenerado.
Aquí vemos un ejemplo simple, de un aspecto de la vida de una persona y queda perfectamente ejemplificado el sistema de estímulos – respuesta, acción – reacción, causa y efecto. También queda en evidencia la facultad del individuo de intentar un proceso de auto superación, de responder a su vida de una manera adulta, y percibir que hace tanto que lo hace así, que necesita ayuda.
Ahora bien. Ustedes son los terapeutas, los consultores a los cuales el recurre. Conociendo toda la situación, que considerarían? Plantee una forma de análisis. Identifique los procesos con una flor.
Yo comenzaría con las flores para el enojo, la irritabilidad, la impaciencia. Un trío bueno para esto es:
Tilo: para el que quiere todo ya
Ortiga: para la irritabilidad que hace que uno solo vea sus propias necesidades.
Alegría del Hogar: para la intolerancia
Con este trío lograríamos aplacar el enojo pre comida y con ello un gran avance, luego veríamos el resto. Normalmente el resultado de estas tres flores es casi inmediato y muy efectivo.
La sesión siguiente viene la persona diciendo que se siente mucho mejor, más aliviado. Que el enojo se redujo y con ello la ansiedad. Pero que al principio pareciera que le empeoró, y después cedió.
Tratando de entender
Preguntamos: ¿Qué pasó allí? De un día para el otro la persona mejoró con las flores de una forma rápida, ¡¡¡¡y sólo tomando las Flores!!!! Las flores lograron lo que el esfuerzo y voluntad de una persona no pudo. ¿Cómo puede ser eso? ¿Qué una simple agüita haya producido tremendos cambios?
Nosotros tenemos una forma bastante lineal para ver las cosas, si no siento lo que me pasa, creo que no me pasa, o que lo había superado. Cuando vuelve, pienso que retrocedí, “que se me cayó la estantería”. Toda problema tiene una parte visible y una parte invisible, una parte perceptible y sensible y otra imperceptible e insensible. Pareciera que ello es un modelo que existe en todas las cosas. La raíz del árbol no se ve, sin embargo sostiene todo lo que se ve, al ver la calidad del árbol suponemos el estado de la raíz, y al ver el árbol, suponemos que existe una raíz. También hay sorpresas.
Cuando somos chicos y empezamos el camino de generar patrones de conducta, es como si el agua de un deshielo de montaña cae por la ladera, busca el camino de menor resistencia para hacerlo, generando cada vez que cae de nuevo un surco mayor. A partir de ahí ese es el camino natural del agua de deshielo. El agua al descender va cambiando la intensidad del descenso en la medida que teje un camino más amplio o más apropiado para que el agua baje. O sea a mayor intensidad, mayor volumen, más cauce.
Cuanto más realizamos algo, mas fácil es seguir realizándolo. Un impulso nervioso para transitar por el cuerpo necesita también una fuerza, una intensidad, un voltaje. Una emoción, es un motor, que también necesita de una intensidad para existir, para moverse, de un voltaje determinado.
Si este voltaje no existiera, la causa de que esta emoción viva, si existiría, pero no tendría manifestación alguna. Por ejemplo, puedo estar enojado a la hora de comer, volviendo al ejemplo anterior, siendo la causa un desacuerdo atencional con la madre; entonces uso el trío de flores mencionado (ortiga, tilo, alegría del hogar). La persona mejora su ira e impaciencia, lo cual le hace parecer que no tiene más el problema, pero no es así, tiene el problema, pero sin manifestación, o disminuida. La fuerza que animaba a la emoción disminuyó, la punta del iceberg desapareció por un momento. La terapéutica fue todo un éxito.
Si todo queda ahí, la persona dirá dentro de un año o menos, que las Flores de Misiones le hicieron bien por un tiempo, y que mientras tomó anduvo bien, pero que no sabía porque, habían dejado de hacer efecto y dejó el tratamiento.
Si todo no queda ahí, (en manos de un muy buen consultor), la terapéutica sigue, y se le avisa a la persona que porque no sienta el enojo, no es que se haya curado, sino que desapareció la manifestación del problema y que hay que continuar hasta que el problema mismo encuentre otra vía de expresión más sana, o desaparezca.
Resumamos lo que pasó hasta aquí:
Primero la persona sintió una agravación del problema, antes de que empiece a ceder. Esto suele suceder porque la persona está en la curva ascendente de la emoción, cuando la persona está en la curva descendente, no se produce agravamiento, y es ahí cuando las flores parecen más mágicas todavía. Aunque no lo son ya que su acción tiene su causa real.
Toda emoción tiene ciclos, ya que al gastar energía entra en los ciclos de los seres vivos de generación, desarrollo, decrecimiento y muerte y vuelta a nacer, etc…y lo podemos graficar de esta manera: